Violencia de género. Había oído hablar de esta expresión, pero me di cuenta de lo que significaba realmente cuando hace ya bastantes años, me encontré en un instituto con un caso de violencia de género. Me asignaron una tutoría de primer ciclo de la ESO con la que conecté desde el principio. Uno de mis alumnos solía venir a buscarne en todos los recreos. Me esperaba en la sala de profesores para hacerme preguntas obvias,cuestiones aparentemente absurdas, intentaba llamar mi atención pero yo no entendía su comportamiento. Lo animaba para que saliera al patio a jugar y relacionarse con sus compañeros, a veces, incluso lo acompañaba porque me constaba que tenía buena relación con los otros alumnos, puesto que en el aula no había percibido lo contrario. Así día tras día. A raíz de la primera evaluación, su madre vino a hablar conmigo sobre el rendimiento y la actitud de su hijo. Cuando le expuse brevemente lo que ocurría en los recreos, ella me contó que sufría maltrato psicológico y físico y que había llegado a temer por su vida. En ese instante entendí el comportamiento de este alumno que lo único que necesitaba era sentirse seguro con su tutora, que alguien le protegiese. Opté por actuar con sentido común, le di mi número de teléfono y le dije que lo utilizase en caso necesario. Un día muy temprano se produjo la llamada, y sin conocer protocolos de actuación, le aconsejé lo más sensato: que viniesen al instituto. Me puse en contacto con nuestra orientadora y esa misma mañana empezaron una nueva vida. Ahora que tengo que reflexionar sobre esta lacra social, he recordado estos momentos. Creo que actué de una forma adecuada, sin embargo me sentí muy culpable durante bastante tiempo por no haberme percatado del sufrimiento de este alumno. Podemos ayudar muchísimo si estamos alerta y somos sensibles a cualquier cambio o llamada de atención de nuestros alumnos. Nuestra labor de prevención debe ser una prioridad para nosotros.
Violencia de género.
ResponderEliminarHabía oído hablar de esta expresión, pero me di cuenta de lo que significaba realmente cuando hace ya bastantes años, me encontré en un instituto con un caso de violencia de género.
Me asignaron una tutoría de primer ciclo de la ESO con la que conecté desde el principio.
Uno de mis alumnos solía venir a buscarne en todos los recreos. Me esperaba en la sala de profesores para hacerme preguntas obvias,cuestiones aparentemente absurdas, intentaba llamar mi atención pero yo no entendía su comportamiento. Lo animaba para que saliera al patio a jugar y relacionarse con sus compañeros, a veces, incluso lo acompañaba porque me constaba que tenía buena relación con los otros alumnos, puesto que en el aula no había percibido lo contrario. Así día tras día.
A raíz de la primera evaluación, su madre vino a hablar conmigo sobre el rendimiento y la actitud de su hijo. Cuando le expuse brevemente lo que ocurría en los recreos, ella me contó que sufría maltrato psicológico y físico y que había llegado a temer por su vida.
En ese instante entendí el comportamiento de este alumno que lo único que necesitaba era sentirse seguro con su tutora, que alguien le protegiese.
Opté por actuar con sentido común, le di mi número de teléfono y le dije que lo utilizase en caso necesario.
Un día muy temprano se produjo la llamada, y sin conocer protocolos de actuación, le aconsejé lo más sensato: que viniesen al instituto. Me puse en contacto con nuestra orientadora y esa misma mañana empezaron una nueva vida.
Ahora que tengo que reflexionar sobre esta lacra social, he recordado estos momentos. Creo que actué de una forma adecuada, sin embargo me sentí muy culpable durante bastante tiempo por no haberme percatado del sufrimiento de este alumno.
Podemos ayudar muchísimo si estamos alerta y somos sensibles a cualquier cambio o llamada de atención de nuestros alumnos. Nuestra labor de prevención debe ser una prioridad para nosotros.
Este comentario ha sido realizado por Marisa Soriano
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